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Miopía infantil y juvenil – Cómo controlarla

La miopía es un defecto refractivo por el que las imágenes lejanas enfocan antes de llegar a la retina debido principalmente a que los ojos son más largos de lo normal, provocando una visión borrosa al mirar al lejos y una visión nítida al mirar muy cerca.

La miopía no es una condicional natural del ojo. Por el contrario, los ojos de los recién nacidos presentan hipermetropía que se debe ir reduciendo durante los primeros años de vida (emetropización) y detenerse, al igual que el crecimiento del ojo, alrededor de los 6 años con valores cercanos a las 0,00 dioptrías.

Sin embargo, llegados a esta edad o algo mayores, según diversos estudios además de otros factores, los ojos pueden seguir creciendo, ya que en alguna parte de la focalización de la luz en la retina hay una hipermetropía en la zona periférica.

Nada de esto tendría excesiva importancia si no fuera porque la miopía no solo implica una pérdida de capacidad visual, sino que está asociada a un mayor riesgo de problemas y patologías graves como la degeneración de la retina, hemorragias retinianas, alteraciones vítreas, alteraciones maculares, desprendimiento de retina, cataratas y glaucoma. Por lo tanto, es esencial mantener la progresión miope bajo control, especialmente en la infancia y adolescentes en desarrollo y cada dioptría cuenta ya que a más dioptrías mucho más riesgos presentes y futuros.

La miopía está ya considerada la “Pandemia del S.XXI” por la Organización Mundial de la Salud, afecta ya a seis de cada diez jóvenes universitarios de España y se espera que en Europa la población que padece esta afección pasará a ser del 22% al 56% en los próximos 30 años para 2050.

Todo esto nos muestra un mensaje ineludible. Cuanto más temprana sea la edad de aparición de la miopía, mayor probabilidad de evolución y problemas de visión y mayor atención se debe prestar por tutores y profesionales en su estudio y posible control.

Lamentablemente no se han identificado procedimientos formales para reconocer a las personas afectadas antes de su aparición, pero sí se sabe que algunos factores de riesgo son:

No modificables:

  1. Miopía parental

  2. Si ninguno es miope: 7% riesgo de padecer miopía

  3. Si uno es miope: 26,2% riesgo de padecer miopía

  4. Si los dos son miopes: 45% riesgo de padecer miopía

  5. Edad

  6. si aparece antes de los 10 años, riesgo de una excesiva evolución

  7. si aparece entre los 10 a 15, riesgo de una fuerte evolución

  8. si aparece entre los 16 y los 20 años, riesgo de una evolución moderada

  9. si aparece a partir de los 20 años tendrá una evolución leve

  10. Etnia/Raza

  11. En la etnia asiática progresa más rápido que en los caucásicos.

Modificables:

  1. Actividades al aire libre

  2. Se ha demostrado la existencia de una relación directa entre una menor exposición diaria a la luz natural y el crecimiento ocular axial y, por tanto, al desarrollo de la miopía. Practicar actividades adecuadas al aire libre con luz solar es esencial para prevenir la miopía y su aumento.

  3. Actividades continuas de cerca

  4. Al mirar de cerca, la respuesta acomodativa de un miope es menor que la proximidad del objeto los que se denomina desfase acomodativo y crea un estímulo para que el ojo se estire, lo que puede provocar la progresión miópica. Ajustar las actividades visuales cercanas a las imprescindibles es vital para el control miópico.

Con estas indicaciones, si bien el riesgo de miopía y problemas asociados es mayor en edades muy tempranas, debemos ser conscientes que un inicio tardío como en la adolescencia, también puede progresar a grados más altos de miopía, donde la tasa de progresión es alta.

Hasta hace poco tiempo se han usado técnicas que se han mostrado ineficaces para controlar el avance miópico, como la hipocorrección o hipercorrección en gafas comunes.

Actualmente hay varias opciones disponibles para tratar la miopía que se han demostrado eficaces en numerosos estudios con evidencia científica:

  1. Con capacidad para compensar solo sus efectos:

  2. Gafas con lentes oftálmicas estándar

  3. Lentes de contacto estándar

  4. Cirugía refractiva

  5. Con capacidad para frenar su evolución en la infancia y adolescencia:

  6. De eficacia baja:

  7. Lentes de contacto multifocales

  8. Gafa con lentes oftálmicas progresivas o bifocales

  9. Gafa con lentes oftálmicas de refuerzo acomodativo

  10. De eficacia moderada:

  11. Lentes de contacto con desenfoque periférico

  12. Lentes de contacto de Ortoqueratología

  13. Gafa con lentes oftálmicas con desenfoque periférico

  14. Acciones farmacológicas como la atropina

Los datos varían pero, de media, se puede conseguir una reducción del 50% en el incremento de la miopía si se sigue un tratamiento constante y se adoptan las pautas recomendadas.

Los resultados pueden oscilar según los procedimientos y los afectados pero ciertamente, aunque no sean totalmente los esperados, siempre serán mucho mejor que la inactividad al respecto. Tenemos que intervenir enérgicamente para prevenir, retrasar y ralentizar la miopía de estas nuevas generaciones.

¿Quieres saber más sobre la miopía infantil y su control? ¡Consulta a tu óptico-optometrista!

Jorge L. Maguilla Aguilar

Óptico-Optometrista

Colegiado COOOA 3.337

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